Considera las siguientes dos historias:
Story #1: Érase una vez una jirafa de rodillas temblorosas que no deseaba nada más que bailar con sus amigos en un extravagante Jungle Dance. Los tonos dorados del atardecer y los colores exuberantes de la Congolian Rainforest hacían de su hogar un lugar digno de admiración; pero esa noche, todas las miradas estaban puestas en Gerald y en sus movimientos de baile algo ridículos. Estaba avergonzado. Solo. Y necesitaba desesperadamente a un grillo amable que le enseñara a bailar al ritmo de su propio tambor. Bajo la pensativa luz plateada de la luna llena, ¿reunirá Gerald el valor suficiente para ocupar el centro de la pista en la fiesta?
Story #2: Érase una vez un idioma llamado English que no deseaba nada más que ser dominado y hablado correctamente durante un examen importante. English era un tipo serio y ofrecía una serie de ejercicios gramaticales y léxicos para ayudar a las personas a comprenderlo. En esta historia, English no cambia y no hay otros personajes ni coloridos paisajes selváticos.
¿Cuál historia preferirías leer? ¿Cómo te hicieron sentir estos resúmenes?
“Pero Story #2 no tiene argumento”, podrías decir. Touché. Story #2 es mi mejor intento de embellecer la idea de un English Language Textbook. Dicho esto, que los libros de texto no tengan una trama apasionante no significa que no estén contando una historia sobre lo que es English. Para muchos de nosotros, cuentan la historia de que English es un rompecabezas mental académico, exigente y centrado en la precisión. Dentro de esa historia surgen muchas otras narrativas que nos contamos sobre nuestra capacidad para resolver ese rompecabezas y sobre lo que está en juego cuando cometemos errores.
“Vale, prefiero Story #1, pero no trata sobre English”. Es cierto, técnicamente Story #1 trata sobre una jirafa. Pero en el contexto de Casita de Inglés, también cuenta una historia sobre English; lo presenta como una fuente de curiosidad, imaginación y reflexión moral interesante para nuestros hijos.
En los libros de texto, imagino a English como un personaje sabelotodo que ve todo en blanco y negro, correcto o incorrecto. Con los storybooks, en cambio, veo a English más como un artista excéntrico, cuyas pinturas abstractas disfrutas contemplar aunque solo entiendas los trazos generales de su significado.
Se ha demostrado que el storytelling en el aula de English es más motivador, atractivo y comprensible para los alumnos jóvenes en comparación con los libros de texto tradicionales (Lucarevschi, 2016). Introduce ritmo y rima, presenta vocabulario nuevo en el contexto de uso real y permite que los niños asocien ideas potencialmente abstractas con imágenes concretas diseñadas para captar su atención (Škarić & Salhab, 2025).
Por ejemplo, pensemos en las rodillas “wobbly” de Gerald the Giraffe. Incluso yo, como hablante nativo de English, tendría dificultades para explicar “wobbly” sin una imagen que ayudara a entenderlo. Podría levantarme y tambalearme por el aula para demostrarlo, pero correría el riesgo de que confundieran el concepto de “wobbly knees” con “Teacher Luke haciendo tonterías”. Una imagen vale más que mil palabras y, en este caso, quizá me ahorre una prótesis de rodilla en el futuro.
Otra razón por la que los storybooks funcionan tan bien en la adquisición del idioma es porque animan a los niños a hablar y a contar sus propias historias. La dialogic reading, es decir, convertir la lectura en una conversación interactiva de ida y vuelta, ha demostrado aumentar el vocabulario y la creatividad lingüística de los niños con el tiempo (Hui et al., 2020). En otras palabras, no solo adquieren más palabras, sino que se vuelven más capaces de encontrar formas originales y divertidas de describir las cosas, como por ejemplo: “I am feeling WOBBLY today”.
Cuando leo un storybook a mis alumnos, me gusta aplicar la dialogic reading haciendo preguntas de comprensión relacionadas con el vocabulario y las expresiones que ya hemos trabajado en clase, como:
“Which animal is your favourite at the Jungle Party?”
“How is Gerald the Giraffe feeling today? Angry, or embarrassed?”
Y la mejor de todas: “What’s going to happen next?”
Los niños pequeños suelen ser sorprendentemente buenos haciendo predicciones sobre estas historias, aunque a veces solo las expresen con su lenguaje corporal (Havron et al., 2019). Mientras escuchan una historia, sus cerebros se preparan para absorber nuevo vocabulario en tiempo real. Niños de tan solo tres o cuatro años ya tienden a diferenciar entre verbos y sustantivos basándose en las estructuras de las frases que los preceden (Havron et al., 2018).
Una gran característica de los libros infantiles es que, tras leer suficientes, la mayoría de los lectores saben cuándo esperar un fracaso espectacular o un éxito espectacular. Si los alumnos pueden hacer una predicción basándose en la estructura de la historia, cuando aparece vocabulario nuevo ya están buscando cómo describir mejor la situación. En “Giraffes Can’t Dance”, mis Hunny Bunnies ya saben que Gerald se sentirá embarrassed cuando los animales se rían de él; por eso, cuando introduzco esa palabra, el salto para comprender su significado es mucho menor.
Otra gran característica de los libros infantiles es que casi siempre incluyen una “moral of the story”. En su teoría de 2016 sobre los factores que promueven el bienestar en los estudiantes de idiomas, Rebecca Oxford desarrolló el modelo EMPATHICS, que encaja en gran medida con los temas de psicología positiva presentes en muchos libros infantiles:
Empathy
Motivation
Perseverance
Agency
Time management
Habits of Mind
Imagination
Character Strengths
Self-confidence
Desarrollar cada una de estas “morals of the story” llevaría tiempo, pero ya podemos ver algunas en lo poco que sabemos sobre Gerald the Giraffe. En su historia, se nos invita a empatizar con su vergüenza, observar su perseverancia frente a ella y ver cómo crece su self-confidence cuando acepta que puede ser diferente a los demás.
Al integrar este tipo de aprendizaje socioemocional en el aula de English desde edades tempranas, estamos cambiando la narrativa sobre el aprendizaje de idiomas con la que los niños crecen. English se convierte en una lente significativa a través de la cual aprenden sobre sí mismos y sobre el mundo, en lugar de ser simplemente una asignatura académica que dominar para obtener validación externa.
La lectura no es solo para los más pequeños. Yo mismo, como hablante nativo de English, a veces me quedo bloqueado ante vocabulario nuevo en los libros que leo. Por ejemplo, una novela de misterio con un mayordomo sospechoso me enseñó que “obsequious” significa excesivamente obediente, y no tener una gran cantidad de telas brillantes tipo “sequin”, como había supuesto. Más recientemente, la novela de fantasía anticolonial Babel, de R.F. Kuang, me enseñó que vituperate significa culpar o insultar duramente a alguien. Esperemos no tener que usar esa palabra pronto.
La idea es que leer es para todos, en todas las edades y etapas del aprendizaje del idioma. Ahora que cerramos esta semana dedicada a los libros, es un momento perfecto para una bedtime story en English. En Casita ofrecemos a los alumnos matriculados la posibilidad de tomar prestados libros de nuestras escuelas, y puedes leer más sobre nuestra library en nuestra web. Además, si quieres ver cómo lo hacemos, puedes visitar nuestra YouTube Playlist, donde los teachers de Casita leen storybooks en English en voz alta.
Happy reading everyone!
Referencias
Andreae, G., & Parker-Rees, G. (1999). Giraffes Can’t Dance. Orchard Books London.
Havron, N., de Carvalho, A., Fiévet, A.-C., & Christophe, A. (2019). Three- to four-year-old children rapidly adapt their predictions and use them to learn novel word meanings. Child Development, 90(1), 82–90. https://doi.org/10.1111/cdev.13113
Hui, A. N., Chow, B. W.-Y., Chan, E. S., & Leung, M.-T. (2019). Reading picture books with elements of positive psychology for enhancing the learning of English as a second language in young children. Frontiers in Psychology, 10. https://doi.org/10.3389/fpsyg.2019.02899
Lucarevschi, C. R. (2016). The role of storytelling on language learning: A literature review. Working Papers of the Linguistic Circle of the University of Victoria, 26(1). https://doi.org/https://journals.uvic.ca/index.php/WPLC/article/view/15309
Oxford, R. (2016). Toward a psychology of well-being for language learners: The ‘empathics’ vision. In Positive Psychology in SLA (pp. 10–89).
Škarić, H., & Salhab, M. (2025). The impact of reading on children’s cognitive and Language Development. MAP Education and Humanities, 5(1), 37–50. https://doi.org/10.53880/2744-2373.2024.5.37