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Preguntas frecuentes
Preguntas frecuentes
Todo lo que las familias nos preguntan habitualmente sobre La Casita de Inglés. Si después de leer te queda alguna duda, escríbenos y la resolvemos contigo.
Sobre nuestro método y las clases
¿No es mucho, dos horas seguidas para un niño/a?
En La Casita de Inglés no hacemos dos horas sentados mirando una pizarra. Nuestro método Home Circle® funciona así: los niños van rotando por cuatro salas distintas, cambiando de actividad cada 30 minutos. Cuando llevan un rato moviéndose en la Dance Room, pasan a algo más tranquilo en Craft & Cooking. Después quizás un poco de teatro o yoga, y luego juegos de mesa. El tiempo pasa volando precisamente porque nada se repite y cada espacio tiene su propia energía.
La neurociencia lleva años diciéndonos algo que cualquier padre intuye: los niños no aprenden bien cuando están quietos y aburridos. Aprenden cuando se mueven, cuando sienten curiosidad, cuando se ríen, cuando crean algo con sus manos. Por eso alternamos momentos de movimiento con momentos más tranquilos, siguiendo el ritmo natural de atención de cada edad. De hecho, lo que nos cuentan muchas familias al recoger a sus hijos es que estos salen sorprendidos de que «ya haya terminado».
Las salas de Home Circle®
La Dance Room es pura energía: baile, canciones, psicomotricidad, juegos en movimiento… todo en inglés. Activar el cuerpo activa también la atención y la memoria, así que esta sala hace mucho más de lo que parece.
La Craft & Cooking Room baja un poco el ritmo. Aquí hacen manualidades, recetas sencillas, slime, actividades creativas… mientras practican vocabulario y gramática de forma completamente natural, sin que parezca un ejercicio. Aprender con las manos es una de las formas más potentes de fijar un idioma.
En la Theatre & Yoga Room trabajamos la expresión, la confianza y la comunicación oral a través del teatro, el yoga infantil y juegos donde hablar en inglés es parte del juego, no una obligación.
Y en la Game Room toca jugar: juegos de mesa, dinámicas cooperativas, experimentos… todo pensado para que practiquen inglés mientras desarrollan atención, escucha activa y trabajo en equipo.
Cuando el aprendizaje va acompañado de emociones positivas, el cerebro libera dopamina, que es precisamente lo que necesitamos para que algo se quede grabado a largo plazo. Un niño que se siente feliz y seguro aprende infinitamente mejor que uno que está bajo presión. Esa es la base de todo lo que hacemos.
¿Necesita mi hijo tener algo de nivel previo de inglés?
En los grupos de los más pequeños organizamos las clases principalmente por edades, porque en estas etapas el aprendizaje está muy ligado al desarrollo y la socialización. A partir de los 9 años, además de la edad, empezamos a tener en cuenta el nivel para que cada niño avance a un ritmo que le motive de verdad.
Aquí creemos que la mejor manera de aprender inglés es que el inglés sea una experiencia positiva. Cuando un niño disfruta, se siente querido y no tiene miedo a equivocarse, su cerebro está en el mejor estado posible para aprender. Y ahí es exactamente donde pasan las cosas bonitas.
¿Los profesores son realmente nativos?
Todos reciben formación en nuestra metodología propia y, dentro de las clases, el inglés es el idioma de comunicación siempre, incluso para aquellos teachers que también hablan español. Esto es lo que crea una inmersión de verdad, no solo en teoría.
¿Hay deberes?
Eso no significa que el aprendizaje se quede dentro del aula. Cada domingo enviamos a las familias una newsletter con la temática semanal: vocabulario, canciones, juegos online, ideas para seguir practicando en casa de forma divertida y sin presión. Quien quiera involucrarse más tiene herramientas para hacerlo; quien prefiera dejarlo en manos de los teachers, también puede hacerlo con total tranquilidad.
Algunas familias también optan por complementar las clases presenciales con sesiones online individuales con profesores nativos, especialmente cuando quieren reforzar el speaking o avanzar a un ritmo más personalizado.
¿Cómo seguís el progreso de cada alumno?
Dependiendo de la edad y del grupo, valoramos cosas como la comprensión oral, el speaking y la pronunciación, la participación, el vocabulario, la gramática y, en los grupos mayores, la lectoescritura. Pero más allá del nivel académico, también nos importa mucho cómo se siente el niño en clase: si gana confianza, si disfruta, si se atreve cada vez más a comunicarse.
En los grupos de mayor edad el seguimiento también nos ayuda a preparar a los alumnos para los exámenes de Cambridge, siempre desde una metodología que mantiene el aprendizaje vivo y motivador. Y cuando detectamos algo importante, no esperamos al informe trimestral: lo compartimos con la familia enseguida, porque creemos en trabajar juntos.
¿Usan mucho la tele?
Cuando usamos una pantalla es como apoyo puntual: para una canción, para mostrar imágenes de la temática semanal o, con los grupos mayores, para ver algún clip corto en inglés y trabajarlo después. Pero nunca como protagonista de la clase.
En los campamentos sí hay un pequeño momento de descanso después de comer. Mientras los más pequeños hacen la siesta, los mayores tienen unos 15 minutos tranquilos donde pueden ver algún episodio de dibujos en inglés antes de retomar las actividades de la tarde.
¿Número de alumnos por grupo?
Además, reservamos 2 plazas por grupo para alumnos que vienen a recuperar una clase a través de la plataforma, lo que nos permite ofrecer flexibilidad sin perder la dinámica cercana que tanto valoramos.
En talleres y campamentos la ratio es de máximo 10 niños por profesor nativo.
¿Se dividen por edades o niveles?
A partir de los 9 años empezamos a tener muy en cuenta el nivel además de la edad, para crear grupos donde todos se sientan cómodos y puedan avanzar a un buen ritmo.
Por eso la clase de prueba gratuita es tan importante: no solo nos ayuda a ver el nivel, sino a conocer la personalidad del niño, cómo se siente en inmersión y qué grupo creemos que le va a hacer feliz.
¿Preparáis para exámenes de Cambridge?
A partir de los 9 años muchos alumnos pasan de Home Circle® a Home Run®, donde empezamos a incorporar de forma más progresiva la lectura y escritura, la gramática más estructurada, el speaking avanzado y técnicas de examen. Pero siempre manteniendo la esencia: grupos reducidos, aprendizaje dinámico y un entorno donde el inglés sigue siendo algo vivo, no una fuente de estrés.
Nuestra experiencia es que cuando un niño disfruta aprendiendo y pierde el miedo a comunicarse, la preparación para Cambridge llega de forma mucho más sólida. Y se nota en los resultados.
¿Qué diferencia hay entre Home Circle®, Home Run® y Home Express®?
Home Circle® es para niños de 3 a 8 años y es el corazón de La Casita. Dos horas semanales rotando por las cuatro salas temáticas que ya hemos descrito: Dance Room, Craft & Cooking, Theatre & Yoga y Game Room. El inglés se vive con los cinco sentidos en torno a una temática semanal.
Home Express® sigue exactamente la misma metodología y contenidos, pero en formato de una hora. En lugar de cambiar físicamente de sala, trabajamos por zonas dentro del mismo espacio. Es ideal para familias que buscan la experiencia Casita en un formato más breve o con agendas más ajustadas.
Home Run® es para los de 9 a 12 años. Aquí seguimos con la creatividad, el speaking y la inmersión, pero incorporamos de forma progresiva gramática más estructurada, lectura y escritura, y herramientas orientadas a Cambridge y a la comunicación real en contextos más exigentes.
¿Mi hijo hablará solo en inglés durante la clase?
Dicho esto, especialmente al principio es completamente normal que algún niño recurra al español. Cuando ocurre, los teachers les animan con naturalidad a volver al inglés, ayudándoles con vocabulario, gestos o frases sencillas. Nunca desde la presión ni la vergüenza, sino desde la confianza de que poco a poco irán ganando seguridad.
Y muchas veces pasa algo muy bonito: empiezan entendiendo más de lo que hablan… y un día, casi sin darte cuenta, responden, participan y se expresan en inglés con una naturalidad que sorprende hasta a ellos mismos.
Primer día y adaptación
¿Cómo es la clase de prueba?
Solemos colocarles primero con niños de su edad, ya que la mayoría tiene niveles bastante similares dentro de cada franja. Durante la clase observamos cómo comprende el inglés, cómo se comunica, cómo interactúa con el grupo y cómo se siente dentro de la dinámica de inmersión. Después os contamos qué grupo creemos que encaja mejor con vuestro hijo/a.
¿Mi hijo/a es tímido/a? ¿Se adaptará?
Nunca forzamos a hablar ni exponemos a nadie de forma incómoda. Primero observan, escuchan y se familiarizan con el entorno. Después, poco a poco, van encontrando su sitio. En adquisición de idiomas existe algo que se llama «silent period» o periodo silencioso: es una etapa completamente normal en la que el niño todavía no habla mucho, pero su cerebro está absorbiendo una cantidad enorme de lenguaje. Igual que ocurre cuando los bebés aprenden su lengua materna: meses de escuchar antes de decir la primera palabra.
Los grupos reducidos y el vínculo cercano con los teachers ayudan muchísimo. Muchos niños terminan sintiendo La Casita como un lugar seguro donde no se les evalúa, sino donde simplemente viven experiencias bonitas. Y entonces sucede algo precioso: familias que nos dicen «mi hijo casi no hablaba el primer día»… y meses después nos cuentan asombradas que en casa no para de cantar canciones en inglés.
¿Qué pasa si mi hijo llora o le cuesta separarse?
Nunca ignoramos las emociones de un niño ni intentamos distraerle sin más. Si está triste o le cuesta separarse, lo acompañamos emocionalmente para que pueda sentirse seguro a su propio ritmo. Y siempre mantenemos comunicación cercana con las familias: si vemos que un niño lo está pasando mal de verdad, llamamos y os contamos cómo está.
También solemos sugerir que los primeros días traigan algún objeto de apego: un muñequito, una mantita, algo que les conecte con casa y les dé seguridad en un entorno nuevo.
Nuestra experiencia después de muchos años es que la gran mayoría se adapta mucho mejor de lo que las familias imaginan. Y los que entraron con lágrimas los primeros días suelen ser los mismos que semanas después corren hacia su teacher al llegar.
¿Cuándo empiezan a hablar en inglés?
En adquisición de idiomas hay una etapa muy conocida que se llama «silent period» o periodo silencioso. Durante ese tiempo, el niño todavía habla poco en el nuevo idioma, pero su cerebro está haciendo un trabajo enorme: escucha, observa, asocia palabras con situaciones reales y va construyendo comprensión interna. Desde fuera puede parecer que «no avanza», pero en realidad está absorbiendo muchísimo.
En La Casita nunca forzamos a hablar. Queremos que el inglés llegue desde un lugar de seguridad y motivación, no de presión. Y cuando eso pasa, el proceso suele ir así: primero entienden instrucciones, luego cantan canciones, después sueltan palabras sueltas, más tarde pequeñas frases… y un día, sin que nadie lo espere, empiezan a comunicarse con una naturalidad que sorprende a todos.
Aspectos prácticos
¿A los talleres y campamentos se pueden apuntar niños que no van a La Casita durante el curso?
No hace falta tener ningún nivel previo de inglés ni haber pisado La Casita antes. Adaptamos las actividades por edades y cada niño encuentra su sitio desde el primer día. Y como trabajamos a través del juego, el movimiento y la creatividad, incluso los que nunca han estado en inmersión suelen integrarse mucho mejor de lo que sus familias esperaban.
¿Son desgravables las clases?
Te recomendamos consultarlo con tu gestoría para confirmar tu caso concreto. Y desde La Casita facilitamos los certificados y justificantes que necesitéis para hacer el trámite 😊
¿Puedo quedarme durante la clase?
En el resto de grupos las clases son sin padres. Sabemos que al principio puede dar un poco de vértigo, pero nuestra experiencia dice que los niños se adaptan mucho mejor de lo que las familias imaginan. Y cuando están solos con sus teachers y compañeros, la inmersión es mucho más natural: participan más, hablan más en inglés y van ganando autonomía y confianza.
Cada niño es diferente y acompañamos los procesos de adaptación con mucha calma y cercanía cuando hace falta.
¿Qué pasa si mi hijo falta a clase?
¿Los hermanos pueden ir juntos?
En la clase de prueba gratuita podemos conocerles mejor y recomendaros lo que creemos que les ayudará más.
¿Puedo cambiar de horario si lo necesito?
Y si lo que necesitáis es cambiar solo un día puntual, podéis hacerlo directamente desde la plataforma para Casita Families: canceláis la sesión y el sistema os muestra las opciones disponibles para reservar una recuperación.
¿Qué hacéis si hay conflictos entre niños?
Cuando surge algo leve, los teachers acompañan la situación con calma: ayudan a los niños a identificar lo que sienten, reflexionar sobre otras formas de actuar y, cuando hace falta, reparar el conflicto. Usamos mucho el refuerzo positivo, especialmente con los más pequeños. Si la situación escala, el manager interviene para ayudar a desescalar y acompañar a todos con tranquilidad.
Con las familias siempre comunicamos lo que ocurre ese mismo día, de forma cercana y constructiva. Creemos que cuando familia y Casita van de la mano, los niños evolucionan mucho mejor.
Cuando ciertos comportamientos se repiten o afectan al bienestar del grupo, tenemos un protocolo más estructurado. Para situaciones leves pero repetidas aplicamos un sistema progresivo de advertencias trabajando siempre junto a la familia. Y ante situaciones más graves, como agresiones físicas, amenazas o exclusión intencionada, actuamos con rapidez y firmeza, porque la seguridad emocional y física de los niños es una prioridad absoluta para nosotros.
En cualquier caso, intentamos siempre partir de la empatía y la búsqueda de soluciones reales. Detrás de un comportamiento difícil, normalmente hay un niño que necesita ayuda, límites claros y acompañamiento emocional 😊
¿Qué nos hace diferentes?
¿Qué ventajas tiene La Casita de Inglés sobre la academia de inglés tradicional?
Una academia tradicional de inglés funciona, básicamente, como una extensión del colegio: el niño se sienta, escucha al profesor, hace ejercicios, repite estructuras y memoriza vocabulario. Funciona para algunos niños, en algunos contextos. Pero la neurociencia del aprendizaje infantil lleva décadas diciéndonos que ese modelo no es la forma más eficiente de adquirir un idioma, especialmente en la infancia.
El cerebro infantil no aprende sentado
Hasta aproximadamente los 12 años, el cerebro de un niño está en un período de plasticidad neuronal extraordinaria. Eso significa que tiene una capacidad única para adquirir idiomas de forma natural, igual que adquirió su lengua materna: a través de la experiencia, la emoción y la repetición significativa, no a través de la memorización mecánica.
Cuando un niño aprende bailando, cocinando, haciendo teatro o jugando, su cerebro conecta el idioma con experiencias reales y emociones positivas. Esas conexiones neuronales son mucho más sólidas y duraderas que las que se forman repitiendo una ficha. El hipocampo, que es la estructura cerebral clave para consolidar la memoria a largo plazo, trabaja mucho mejor cuando el aprendizaje va acompañado de contexto emocional y movimiento.
La dopamina como aliada
Cuando un niño disfruta, su cerebro libera dopamina. Y la dopamina no solo produce esa sensación de placer y motivación: también facilita directamente la consolidación de la memoria y el aprendizaje. Dicho de otra forma, un niño feliz aprende mejor que un niño aburrido o bajo presión. No es intuición de padres, es neurobiología.
En una academia tradicional el aprendizaje muchas veces va asociado a la presión de hacerlo bien, al miedo a equivocarse delante de la clase o al aburrimiento de ejercicios repetitivos. Ese estrés activa el cortisol, que es prácticamente el antídoto de la dopamina: reduce la plasticidad cerebral y bloquea la consolidación de la memoria. En La Casita trabajamos activamente para que eso no ocurra nunca.
Adquisición vs. aprendizaje
El lingüista Stephen Krashen lleva décadas estudiando cómo los niños y adultos adquieren idiomas, y una de sus conclusiones más importantes es que existe una diferencia fundamental entre adquirir un idioma y aprenderlo. Adquirirlo significa incorporarlo de forma natural, igual que hacemos con nuestra lengua materna: a través de input comprensible, en contextos reales, sin presión. Aprenderlo de forma explícita, con reglas y memorización, produce un conocimiento mucho más frágil y difícil de activar en situaciones reales de comunicación.
En La Casita trabajamos en el primer modelo. El inglés no se explica, se vive. Los niños no estudian el vocabulario de la fruta, cocinan con frutas en inglés. No repiten estructuras de teatro, hacen teatro en inglés. La diferencia parece sutil pero en el cerebro es enorme.
El movimiento no es un extra, es parte del aprendizaje
Hay algo que en las academias tradicionales se considera una distracción y que en La Casita es parte del método: el movimiento. La investigación en neurociencia educativa muestra que el movimiento físico activa el cerebelo y aumenta el flujo sanguíneo en el córtex prefrontal, mejorando directamente la atención, la memoria de trabajo y la capacidad de procesar información nueva. Cuando los niños bailan una canción en inglés, su cerebro está haciendo mucho más que pasarlo bien.
Grupos de 8 vs. clases de 15 o 20
Más allá de la metodología, hay algo muy práctico que cambia todo: el tamaño del grupo. En una clase de 15 o 20 niños, cada alumno habla en inglés durante… muy pocos minutos reales. En grupos de 8, la interacción es constante. Y en adquisición de idiomas, el tiempo real de producción e interacción es uno de los factores más determinantes del progreso.
Y quizás lo más importante: la relación con el idioma
Una academia tradicional puede enseñar inglés. Pero si el niño lo vive como una obligación, como otra asignatura más que añadir a una tarde ya cargada, el resultado a largo plazo suele ser el mismo: un adulto que «estudió inglés de niño» pero no se atreve a hablarlo.
En La Casita buscamos algo diferente: que el inglés sea parte de la identidad del niño, algo que asocia con diversión, con sus amigos, con experiencias bonitas. Esa relación emocional positiva con el idioma es lo que marca la diferencia de verdad, no solo en el examen de Cambridge, sino de cara a toda la vida.
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